LA IDENTIDAD CARISMÁTICA

de las Constituciones de los Padres Rogacionistas (2010)

Art. 1 – LA VOCACIÓN
La Congregación de los Rogacionistas del Corazón de Jesús es un Instituto Religioso clerical de vida apostólica, de derecho pontificio. Nosotros, los que somos miembros de ella, agradecemos al Padre celestial de quien viene todo don perfecto (Cf. Sant 1,17), por habernos llamados a convertirnos en memoria viviente del modo de existir y de actuar de Jesús, a través de la profesión pública de los consejos evangélicos según el el carisma del Rogate, y ser, por el poder del Espíritu Santo, sacrificio agradable a Dios (Cf. Rom 12,1). Queremos dedicarnos con renovado y especial título a la edificación de la Iglesia y a la salvación del mundo, caminando hacia la perfección de la caridad en el servicio del Reino de Dios.

Art. 2 – LA CONSAGRACIÓN
En fuerza del Bautismo somos insertados en la Iglesia. Reconocemos que ella recibió por el Espíritu Santo, por medio del fundador, san Aníbal María Di Francia, el carisma especial que es la inteligencia y el celo de la palabra de Jesús: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies (Cf. Mt 9,37-38; Lc 10,2). Vivimos en castidad, pobreza y obediencia en el espíritu del cuarto voto del Rogate, que nos empeña a vivir, testimoniar y a difundir este carisma específico.

Art 27 – LA CONSAGRACIÓN ROGACIONISTA
La respuesta a Jesucristo que llama a seguir el camino trazado por san Aníbal María, nos empuja a comprometernos con voto público a la observancia de los tres consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia y, con un cuarto voto, a obedecer al mandato del Rogate. Así, a través el misterio de la Iglesia, nos consagramos a Dios, amado con todo el corazón, con toda la mente y con todas las fuerzas (Cf. Mc 12,29; Dt 6,4-5), y nos convertimos en parte viva de la Congregación de los Rogacionistas con derechos y deberes, según el Derecho universal y propio.

Art. 28 – EL CUARTO VOTO
Estamos convencidos que la obediencia al mandato de Jesús: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies (Mt 9, 37-38; Lc 10,2) llevará grandes beneficios a la Iglesia y a todos los pueblos. Nos comprometemos con voto a encarnar y anunciar el Rogate, así que toda la vida se transforme en perenne acto de culto. Cada intención y acción nuestra tiende a hacer que esta oración sea universal. Cada obra de caridad espiritual y temporal para con el prójimo es siempre ad maximam consolationem Cordis Iesu.